jueves, 15 de enero de 2015

Matrimonio y Familia Aymara

Matrimonio aymara

Las fiestas del anata “fiesta de los juegos o carnavales” son consideradas como un periodo prematrimonial en el mundo andino. En este periodo el joven soltero (wayna) y la joven soltera (tawaqu) hacen conocimiento y relaciones, en este proceso de conocimiento mutuo que conduce a los jóvenes hombres y mujeres hasta el enlace matrimonial.
Frecuentemente en los meses de Marzo a Mayo, los jóvenes se alistan para las bodas. Sin embargo solo podrán casarse  los que hayan cumplido con ciertos requisitos previos exigidos por la comunidad y observando ciertas normas de costumbre.
Se señala que los jóvenes son aptos para el  matrimonio cuando se aproximan a cierta edad: de 28 a 31 años para los varones y de 24 a 26 para las mujeres. Ya que están considerados biológicamente maduros para el matrimonio. No  siendo este el requisito fundamental, sino otros de carácter social y cultural.
Los requisitos para el varón consisten en: Primero debe haber ejercido cargos de autoridad en la comunidad, como haber sido watachu (encargado o supervisor en los bailes nocturnos). Debe haber sido además irpa o guía en las fiestas del carnaval y de pascuas o haber participado en el deporte de contrafuerza (wayjt'asiña o ch'amat jawqt'asiña). Si el joven es huérfano debe haber sido, autoridad comunal (jilaqata). Este tipo de requisitos es muy importante, pues se considera que un joven puede ser responsable con su familia, sólo si ha demostrado ser responsable con la comunidad.
Entre otros de los requisitos es: ser padrino de bautismo (waw ichkatasiña), tener cantidad suficiente de vestimentas, saber uncir y arar con la yunta, saber techar una casa, saber tejer, etc. de lo contrario son todavía considerados llullu lluqalla skiwa, es decir menores.
Para la mujer los requisitos son similares. Debe haber también ocupado los cargos de watachu y de q'chwa. Deben haber sido además guías en los carnavales. Deben tener ropas suficientes, deben tener ahijadas (ser madrina de bautizo), deben saber cocinar, deben saber sembrar (iluña o sataña) y tejer etc.
Si el hombre y la mujer cumplen estos requisitos pueden casarse y pasar así a ser considerados jaqi (personas humanas). Se es jaqi fundamentalmente cuando se es casado, en ciertos casos solo cuando ya se tiene parcela y casa propia.
Sin embargo puede realizarse matrimonios prematuros (jisk'pach jaqichasiña), imprevistos (akatjamak chikt'apiña), que son las excepciones al matrimonio maduro (wali puqt'at jaqichasiña). La primera excepción puede suceder cuando el candidato es hijo único (sapa wayna o sapayuqa), o hijo mayor de una viuda (awkit wajcha wayna). En lo que respecta al matrimonio imprevisto, este es objeto de severas observaciones por parte de la comunidad, mucho más si uno de los cónyuges es menor de edad (maynir jaqichasiw sullka).

“SIRWISIÑA”

El sirwisiña es el período de tiempo en que el hombre y la mujer se juntan hasta el matrimonio propiamente dicho. Durante ese período de transición, la nuera (yuqch'a) se habitúa y experimenta a ser esposa en la casa de la suegra, quien la vigila y ayuda; después de este período de tres semanas a tres meses se integra a la comunidad (tamar mantaña).

LA OFICIALIZACIÓN DEL MATRIMONIO

El ciclo de relación de pareja termina en el casamiento. Primero se efectúa el waynaw irpantasi, es decir el hombre se lleva a su prometida a su casa. Los padres del joven deben siempre reaccionar ante este hecho con un breve sermón antes de declararlos juntos (chikt'apita). A veces los padres desaprueban si ven que en uno u otro existe resistencia, pero generalmente llega a feliz término. El proceso siguiente está a cargo de los padres del joven y sus  familiares, quienes tienen el deber de avisar a los padres de la joven de manera inmediata, los padres de la mujer reaccionan siempre de una manera exaltada y reprobadora, para enseguida entablar con los familiares del hombre un diálogo y discusión.
Después de esta primera charla, los familiares del hombre deben rendir honores a los padres de la novia apartándole licores y comidas. Este es el sart'aña, es decir el acto formal de pedir la mano al cual asisten ambos novios. Los familiares del novio aportan licores y comida (umañ manq'aña) como se indica arriba a esta visita que es la última porque aquí se resolverán todos los pormenores y especialmente la fecha en que se celebrará la fiesta matrimonial (la boda es la fiesta comunitaria). En esta última visita llamada irpaga o irpaqasiña, se realiza generalmente de noche, durando la conversación hasta el amanecer, se pregunta a los novios  el por qué se han propuesto ser marido y mujer (kunjamats, kawkjamats juchar puripta) o si hubo engaño en el compromiso (k'tich ar churarqitu).
Finalmente, siempre en esta última visita, los novios con declarados marido y mujer, para ello el padre de la novia se expresa generalmente asi: “Ya no eres mi hija, eres hija de tu suegro y suegra. Te portarás bien y no harás levantar mi nombre ni mi honra, avanzarás siempre fijándote adelante y atrás” (Janiw nan wawajakxtati, awkch'iman taykch'iman wawapaxtaw, Sum sarnaqata, janiw nayan sutj aynaqayitätati, k'amarak nayan qamasajas, q'ip nayr uñtas sarata). Para esta visita se va acompañados de un grupo de música y es a sus sones que a la madrugada el novio se llevará legítimamente a la novia cantando “jalayasintwa, jalayasintwa ...” (Me la estoy llevando, me la estoy llevando ...). Es a partir de esta visita que representa el anuncio oficial, que la comunidad se percata y reconoce el matrimonio (jaqichasiriw utjani).
Sucede también que un muchacho se enamore de una joven sin que esta esté al corriente y sin que se conozcan mutuamente, entonces son los padres del hombre que iniciarán un diálogo con los de la mujer (q'ana aruta). Los padres del joven deberán gestionar el matrimonio mediante encuentros que culminan con una visita confidencial a la casa de la muchacha durante una noche. Son los padres del pretendiente y familiares que deben ir con manjares, alcohol y coca, a fin de festejar a la joven y su familia y lograr así el compromiso matrimonial.
Puede ser también que el matrimonio sea arreglado sin el conocimiento de ninguno de los contrayentes. Entonces sucede que los padres (o consuegros), los awkch'i masinaka, entran en diálogo, sea de manera abierta o clandestina. Entre ellos discuten el matrimonio, discusión que puede prolongarse durante mucho tiempo. Si llegan a un acuerdo, aprovecharán de una fiesta o de un momento propicio para juntar a los novios. Estos se conocerán recién y sabrán que sus padres han escogido. Generalmente, los jóvenes no ponen resistencia, pues consideran que la elección hecha está basada en criterios justos y legítimos.
Existe también otra manera de formalizar el matrimonio, es cuando el hombre se lleva a la muchacha a su casa de manera sorpresiva sin cumplir formalidades (q'achtasiña o qatatrantasiña).            
        
LOS PADRINOS DEL MATRIMONIO

A los ojos la comunidad y de la familia, el yerno (tulqa) y la nuera (yuxcha'a), es decir los novios, alcanzan a través del matrimonio la categoría de “gente completa”, llegan a ser jaqi (gente), cumplen el jaquichasiña (hacerse gente). Por esta razón a los recién casados se los llama los machaq jaqui (las nuevas gentes).
El padrinazgo es muy importante en el mundo aymara. Seguramente existieron formas anteriores, es por ello que la iglesia cristiana se adaptó a estas formas. Los padrinos son los directos responsables de los novios. No es sólo una responsabilidad “espiritual”, sino total, pues apoyarán y ayudarán en los trabajos comunales a la nueva pareja. Se considera a los padrinos como segundos padres y su responsabilidad es tal que algunos afirman que dependerá de ellos el éxito o el fracaso de la nueva pareja.
Existen dos clases de padrinos. Por un lado el jach'a awki y la jach'a tayka o padrinos mayores, y por otro el jisk'a awki y la jisk'a tayka o padrinos menores.
Es sobre los padrinos mayores que recaen las principales responsabilidades. Estos padrinos son elegidos por los padres del novio o pueden presentarse también voluntariamente. Los padrinos menores son elegidos por los padres de la novia o por los padrinos mayores. A los padrinos menores se los llama también t'aqa awki y t'aqa tayqa o padrinos de “destete”, es decir de separación de los hijos de sus padres. Se llama también q'ra parinu si este es ajeno a la comunidad. A los padrinos menores se los llama también ara parinu , porque ellos aportan el aro o anillo de matrimonio.
Existen requisitos para ser padrino y madrina. A veces se les exige que los padrinos mayores hayan ejercido cargos de autoridad comunal. En general, los padrinos deben ser gente prestigiosa, es decir de buenos modales y de conducta irreprochable, pues se piensa que la pareja será el reflejo casi la reencarnación de los padrinos que tenga.
Son también necesarios para realizar el matrimonio los testigos, estos son designados por los padrinos o los padres de los novios designan a los testigos (generalmente cuatro). Estos sirven también como “intermediarios” en la irpaqa. El testigo es siempre varón, sin embargo no puede ser de ninguna manera viudo. Los cuñados llamados también masanu, se convierten en hermanos de los novios. Ellos cooperaran en todas sus actividades, trabajos y funciones de autoridad.
Para el matrimonio es importante la música. Son los padres del novio los encargados de contratar un grupo de música, sea de manera directa o por intermedio de un padrino o ahijado. El primer día del matrimonio toca un conjunto de música con instrumentos de metal (trompetas, bajos, etc); el segundo día tocan grupos de música tradicional de pinquillada (el pinquillo es un instrumento de viento tipo de flauta de caña).
Es interesante hacer notar que si uno de los suegros es viudo o viuda, no participa en ningún aspecto de la fiesta sino que según una norma tradicional es representado por otra persona, se trata de remarcar la gran valoración de la dualidad en el mundo andino, los padres son dos, el padre propiamente dicho y la madre, y si esta pareja no está completa, es mejor representarla simbólicamente.
                                 
DIA DEL NOVIO
El primer día del matrimonio (nayruru) es llamado el tullqan urupa o día del novio. Es también el día de los suegros (yuqallwawanin urupa) y de los familiares (jak'a muniri, jaya muniri).
Este día empieza al primer canto del gallo. Toda la gente padrinos, testigos, familiares, etc. están concentrados y dedicados a variadas actividades tanto en la casa de los padres del novio como de la novia.

Hacia el tercer canto del gallo los novios ya están impecablemente vestidos, entonces se sirven unas copas de licor y comen una comida especial junto a sus padrinos, para enseguida ofrecer libaciones rituales que representan la espiritualidad del mundo andino. Recién después irán todos al pueblo mas cercano, al ritmo de música alusiva, para cumplir la formalidad de 2 de los poderes que oprimen a nuestro pueblo: la ceremonia en el registro civil y la ceremonia en la iglesia católica.
  

Pasada esta ceremonia toda la comitiva regresa a la comunidad, luego de un breve refrigerio. Todos los elementos que han de ser utilizados en la fiesta son dispuestos con bastante anticipación, para el primer día los padres del novio hacen preparar una variedad de manjares y bebidas, la abundancia de estos es muestra de buenos augurios para los contrayentes.
Los jóvenes también participan de la fiesta, cada uno prepara un arku (presentes). Hay dos tipos de arku. El primero, consiste en un mastil portatil largo, en cuya punta flamea la Wiphala blanca; el segundo, más pequeña, es una especie de canastilla floreada con billetes de corte pequeño. Practican el arku jóvenes de ambos sexos en el sentido de ayuda mutua o reciprocidad: ayni, mink'a, apxata, arkaya, etc.


DIA DE LA NOVIA
El segundo día es el día de la novia yuqch'an urupa, llamado también día del agasajo a los padres de la novia y sus familiares. A las 7 de la mañana los novios preparan el desayuno junt'uma y una sopa de chuño chairo, para servirse entre todos, más tarde se servirán con toda la comunidad alimentos preparados por los padres de la novia.

Los novios y sus acompañantes llegan a la casa de la novia al son de la pinkillara donde son recibidos con los saludos jallalla jallalla; más tarde tienden una mesa (en el suelo) sobre las que ponen los alimentos de costumbre, alrededor de esta se acomodan todos a excepción de los consuegros que se sirven aparte. Este es un día en el que sólo se consume un poco de licor, chicha. etc. Las mujeres entre ellas tanto parientes del novio como de la novia confraternizan a lo máximo.
Tarde ya, el padre de la novia reflexiona y recomienda a su yerno, sobre el modo de comportamiento para con la sociedad y la familia de la misma manera la madre de la novia se dirige a ella (que alcanzo la categoria de mujer plena) para recomendarle sobre el presente, el futuro y los quehaceres domésticos sociales. También son recomendados los padrinos por ser responsables de los flamantes jaqis,  y a sus compadres


Roles Familiares
Los menores reciben distintos valores los cuales le servían para dirigir su conducta y poder desempeñarse en su vida.
Tanto la familia como los parientes contribuyen para que el niño sea una persona social incluso cuando ya ha contraído matrimonio hasta que no asuma o demuestre responsabilidad como padre, esposo, trabajador, etc.
-          Los varones pesan más en la toma decisiones familiares que las mujeres.
-          Una hermana debe respeto y obediencia a un hermano de su edad o mayor.
-          Las opiniones de los abuelos, los tíos y los padrinos de ambos progenitores o de los hijos deben ser escuchadas.
-          Toda la armonía posible debe imperar entre parientes.
En esta red de jerarquías, reciprocidades, complementariedades, deberes y derechos crece un individuo aymara.
-          La amenaza del látigo o “chicote” es suficientemente contundente para mantener a los hijos en vereda.
-          El respeto y el temor a la intervención paterna bastan para hacer cumplir siempre las normativas que dan los mayores de la familia.
La gente ve con buenos ojos a aquellos hijos que son respetuosos, obedientes y responsables.
Las lealtades familiares priman en un individuo sobre las que se tienen con el grupo de pares, los amigos, los compañeros de trabajo y cualquier otra persona.  No se considera correcta una cantidad de mimos
De todos modos, los padres intentarán favorecer a todos sus hijos varones por igual en momentos que éstos empiezan a independizarse: cuando trabajan por sí solos, se casan. Ya mayores y en buena medida formados, es un deber contribuir al bienestar de todos ellos cuando “salen a la vida”. Las hijas al casarse se van donde otros hombres. Ellos las mantendrán. Les ayudarán en lo que esté a su mano hacer, mientras no se perjudique el patrimonio de los hijos.
 

La madre aymara se relaciona con los hijos de manera distinta que el padre. Es muy raro que una madre abandone un hijo (“mi hijo es como mi cuerpo, todo lo que le sucede también me duele a mi”). Se cuentan ejemplos de mujeres, que en tiempos de penurias se sacrificaron comiendo un mínimo, para alimentar bien a sus wawa.

Sus esfuerzos son considerables: caminan cargando uno y a veces dos niños por días enteros, soportan sus enfermedades, las que a veces son difíciles de sanar con medios locales, los mudan y lavan hasta que son mayorcitos. Las madres protegen de castigos y justifican errores de los hijos más fácilmente que los padres. Sus reprimendas son mucho más comunes y sus castigos físicos más frecuentes, aunque livianos. Se piensa que las madres se dejan llevar por la ira hacia los hijos más rápidamente que los padres, que castigan a veces sin motivo.
Un padre aymara es pensado respecto a sus hijos como un impartidor de justicia. Faltas graves como pelear entre hermanos, hurtar, mentir, hacer daño a la propiedad ajena, negligencia, ociosidad, etc. Son causal suficiente para que el progenitor intervenga de manera dura y drástica.

La rigidez y severidad es una constante en la educación tradicional de los niños por parte de los progenitores varones, secundados por las esposas ocasionalmente con igual rudeza. Los aymaras dirán: ”gracias a mi padre soy gente”, para señalar  la posición definitoria en su formación que han tenido sus enseñanzas e intervenciones punitivas para controlar malas conductas


Javiera Castillo
Isabel Lavin
Yasmin Marambio
Yeiza Pizarro 


viernes, 19 de diciembre de 2014

Estimados estudiantes

En este Blog profundizaremos en los principales aspectos que constituyen la cosmovisión Aymara y su relación con los procesos de salud y enfermedad.

Aspectos Conceptuales de la Salud Intercultural

  • Marco político normativo de la atención en Salud Intercultural y de los
  • pueblos indígenas.
  • Demografía y situación de los pueblos indígenas en Chile y la región
  • Introducción a la Antropología en Salud.

Experiencias en Salud Intercultural


  • Experiencias interdisciplinares en investigación en salud intercultural.
  • Modelos y experiencias en salud intercultural.

Cosmovisión y Salud Aymara

  • Cosmovisión indígena.
  • Lengua Aymara conversacional esencial en el área de la salud
  • Familia y Comunidad
  • Música y rituales
  • Alimentación
  • Valores y costumbres
  • Salud y enfermedad
  • Terapéutica